Hace un tiempo llegó a mis manos un texto del escritor y ensayista italiano Alessandro Baricco (traducido por Claudio di Girolamo), quien tiene toda una teoría respecto de la modernidad actual, a la cual a decidido llamar GAME. Dentro de todas ideas que este pensador en la superficie (como él se denomina) hay una frase que me quedó martillando la cabeza. Baricco plantea, desafiantemente, que hoy tenemos muchos líderes ajedrecistas sentados frente a un videojuegos, es decir, tenemos a personajes que aún están mirando el mundo como un tablero de ajedrez bidimensional, cuando en realidad están ante a una complejidad mucho mas parecida a una partida de role game en línea, con muchísimas mas variables, estímulos e infinitas posibilidades. En este escenario es muy difícil que lo hagan bien.

Pensé entonces ¿existirá algo así como el «Liderazgo Gamer»? pensando en todo aquello que va a necesitar un líder desde ahora en adelante, no solo durante la pandemia, sino, sobre todo después de ella. Por que inexorablemente el mundo no volverá a ser el mismo después de esto. 

Si miramos el mundo del video juego, y mas específicamente los juegos de equipos en línea, a medida que avanzan los años la cantidad de roles, escenarios, estímulos y estadísticas que se usan en un juego recreativo/competitivo aumentan exponencialmente.

La idea de hacer esta analogía con el mundo del GAME, es poner en evidencia que la partida ya no es en dos dimensiones (hace rato que dejó de serlo), y que el player debe tener a la vista un sinnúmero de variables. Una data riquísima, pero así mismo extremadamente compleja, escenarios múltiples donde debo cumplir diferentes roles y moverme con flexibilidad entre ellos. Comprender que existe un fuerte “algoritmo” externo que no manejo y a veces no es posible de predecir (la realidad). 

En el mismo sentido, el Game que hoy en día tienen que jugar los líderes es mucho mas complejo, con muchísimas mas variables, con estímulos multidimensionales y un panel de control que a veces no da respiro. Pero sobre todo es un juego mucho mas ágil, y eso requiere no solo desarrollar habilidades, sino sobretodo cambiar paradigmas. Y no pocos.

Si volvemos a Baricco, podemos escucharle la siguiente historia: “Hubo una reina que decide aprender a andar a caballo. Se acomoda en la montura. Luego, con desdén, pregunta al profesor de equitación si existen algunas reglas. Y he aquí lo que él contesta – “PRIMERA REGLA, PRUDENCIA. SEGUNDA REGLA, AUDACIA”- Hasta ahora se nos han vendido como conceptos contrarios, tal vez ya no lo sean. 

Entonces ¿cuál es el contexto en que deberíamos necesitar a este Líder Gamer? Lo primero es que a todas luces ya no estamos en una época de cambios, estamos derechamente en un cambio de época. Una vez que esto pase van a haber cambiado muchísimas cosas en el orden global, tanto en lo macro como en lo micro. 

Pensemos que en estos pocos meses hemos avanzado más en cultura digital que en los últimos 5 años. Que los paradigmas y mitos respecto el teletrabajo se han puesto en evidencia en base a un shock de empírea pura. En definitiva, el momento actual nos introdujo de manera violenta en un proceso de aprendizaje que difícilmente tendrá vuelta atrás. 

La idea de hacer esta analogía con el mundo del GAME, es poner en evidencia que la partida ya no es en dos dimensiones (hace rato que dejó de serlo), y que el player debe tener a la vista un sinnúmero de variables. Una data riquísima, pero así mismo extremadamente compleja, escenarios múltiples donde debo cumplir diferentes roles y moverme con flexibilidad entre ellos. Comprender que existe un fuerte “algoritmo” externo que no manejo y a veces no es posible de predecir (la realidad). 

No creo que debamos caer en generar una lista de los atributos de este líder gamer, pero avizoramos como relevantes algunos elementos. Lo primero es conocer bien el tablero de juego, y esto implica, paradójicamente, que nunca lo conoceremos del todo. Segundo, conocer las reglas del juego, las legales, las éticas y sobre todo aquellas que dicen relación con la forma de relacionarse con los otros. Conocer a sus compañeros, saber escucharlos, conocer sus fortalezas y debilidades y gestionar su performance sin necesariamente estar físicamente en el mismo lugar. Porque el jugador “carrero” (de carrie), que piensa que puede echarse al hombro la partida y ganarla solo, está destinado al fracaso, y no solo a eso, sino a que su propio equipo considere que es un factor de riesgo. En definitiva un liderazgo mas horizontal, distribuido o compartido. 

Y por muy obvio que parezca, también es fundamental tener claridad de cual es el objetivo colectivo y alinear los personales a la consecución de la meta común. Esta disquisición de ideas no espera ser un análisis exhaustivo ni apunta a transformarse en uno mas de los miles de estilos de liderazgo que hay disponibles, mas bien busca plantear una reflexión sobre los elementos, capacidades y habilidades que hasta hoy hemos considerado como necesarias y suficientes para el éxito de un líder, y que hoy a la luz de los cambios drásticos del “tablero”, es necesario revisar, cuestionar y re- valorar.

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